Únicamente cuando uno es capaz de mirar las cosas de frente y verlas como son,
sin ninguna clase de autoengaño ni ilusión, va desarrollándose a partir de los acontecimientos
la claridad que permite reconocer el camino hacia el éxito. Consecuencia de esta compresión ha de ser una decidida actuación perseverante;
pues sólo cuando uno va resueltamente al encuentro de su destino, podrá dominarlo. Podrá entonces atravesar las grandes aguas,
vale decir tomar una decisión y triunfar sobre el peligro. 

~ I Ching





            Mairyseth Vargas            
                      [en revisión]